La llamada llego alrededor de las 16:00, mi cuñada en un mensaje muy corto y directo me dijo: “tu abuelita murió”, lo primero que se me paso por la mente fue el día viernes donde mi abuela había estado tan bien, mientras escuchaba la voz de mi cuñada que me pedía que avisara a mi hermana, así fue como llame mi hermana y le comunique. Mi polola me queda mirando y me pregunta ¿Cómo estas?, a lo que respondí “bien”.
EL trayecto hacia la casa de mi abuela fue enigmático, no sabía que pensar ni cómo actuar, me baje de la micro y camine hacia la casa, era un día caluroso, pero con solo cruzar la puerta de la calle el aire cambio, se volvió pesado, frío y seco, las caras de mi tío y tía solo me confirmaban la noticia, decidí esperar el verla dado que habían una personas profesando de algo a lo que mis oídos no prestaban atención (supongo que para la gente católica debe tener valor alguno), cuando el ente por fin desocupo la sala me pare de donde estaba y encamine hacia el cuerpo de mi abuela, se encontraba en su pieza y tan solo entrar puedo ver a mi prima y tía llorando alrededor de mi abuela, entrar en esa habitación me apretó el pecho, sentí que los pulmones se me vaciaron al instante, que la boca se me seco y que el nudo que se me formo en la garganta me ahorcaba.
Cuando por fin pude respirar nuevamente. Me pare al lado de ella y solo la mire, es inevitable pensar en cómo debió afrontar aquello. Creo que mi abuela fue afortunada, ya que tuvo a mucha gente a su alrededor. Me retire cuando dijeron que la iban a cambiar su indumentaria.
Fue pasando la tarde hasta que llego el tipo de la funeraria, él empezó a descargar el equipo por lo que yo fui a avisarle a la gente de que el servicio había llegado, nuevamente entrar en aquella habitación fue duro, ahora la gente no la quería soltar aunque sabían lo que debían hacer, la habitación se fue despejando de a poco los primeros en salir fueron los niños, seguidos de mis primos y familiares cercanos, al final quede yo y mi primo cuando en ese momento llego mi cuñado a buscarla me retire quedando mi primo, mi cuñado y el tipo de la funeraria en la pieza con mi abuela.
Entre los tres tomaron a mi abuela el tipo de la funeraria tomo la cabeza, mi primo la parte media y por ultimo mi cuñado que la llevaba de los pies (me percate de que a pesar de que fueran los tres con mucho cuidado, había cierta soltura, “el rigor mortis ya había ocurrido”).
Me impresiono ver a mi tía abalanzarse sobre mi abuela, pero creo que la comprendo, el ambiente era extraño, cargado de una pena extrema. Cuando por fin termino aquella operación, es que uno puede asumir que de verdad….este muerta.
Los momentos posteriores fueron muy estáticos, pienso que la pena le consume las fuerzas cualquiera o que por lo menos eso fue lo que ocurrió en este caso.
Me encontré con gente que no veía hace mucho pero creo que esta no es la forma en que hubiera planificado nuestro encuentro.
Con el paso de la noche se fue haciendo mayor el frio y decidí irme junto con mi hermana y cuñado a mi casa para preparar lo que se avecina.
Siendo ya las 00:44 (ósea día lunes), mi mente todavía sigue trabajando el tema, y es así como he escrito esto.
Si quieren saber ¿Cómo se veía? Basta con decirles que tenía una expresión envidiable. ¿Cómo me encuentro? Estoy bien, tranquilo, siento que lo he asumido con naturalidad ante como iban saliendo las cosas, pero mi sobrino hizo una pregunta que yo no me cuestione hasta ese momento, ¿Lloraste? No, no llore, pero siento como por mi cara pasan abundantes gotas que son tan abundantes como incorpóreas.
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