lunes, 1 de junio de 2009

¿Qué hago con este nudo en la garganta?

DÍA LUNES

Hoy solo fue la continuación de lo ocurrido ayer, mi hermano llego y grabamos unos dvd’s para repartir a cada uno de mis tíos y al llegar a la casa de mi abuela solo cruzar ese umbral me recordó lo de ayer, nuevamente sentí que el aire era frio, pesado y seco.

Mi abuela se encontraba donde mismo, tenía la misma expresión, me acerque y con mi hermano repartimos los dvd’s. 

La tarde pasó al igual que ayer de manera muy lenta, fueron llegando cada vez más familiares, me mantuve en el patio hasta que llego la carroza, cuando entre a la casa me derrumbe, vi a mi mamá llorando hecha pedazos, creo que el corazón se me fue arrebatado de una manera cruel, sentí que alguien metía su mano y me lo arrancaba de manera brutal. Fui a consolarla y me di cuenta que lo peor recién comenzaba (decir que mi mama lo había tomado de buena manera, fue solo una estupidez).

Ver a mis parientes tomar el ataúd y sacarlo es solo el principio, mi madre desecha como solo ella podía y mi tía lloraba y pedía que no se llevaran a mi abuela. Cuando salimos estaba toda la gente lamentando la perdida pero de una manera desbordante, todavía no puedo asumir haber visto tal escena.

Era tal la cantidad de personas que nos tuvimos que acomodar en los autos como pudimos. Por suerte no fue mi caso y pude ir con mi mamá tranquila.

El trayecto hacia el cementerio fue intenso el aire de aquella casa se había ido con nosotros, solo nos quedaba llegar luego, bajamos y descargamos un poco de agua para las personas.

Nos juntamos en la entrada del cementerio y esperamos a que estuviéramos todos, una vez empezamos a avanzar la tristeza de mi madre fue en aumento, llegar al lugar de entierro solo hizo que el evento se volviera más crudo. 

Una vez la gente se hubo reunido alrededor del ataúd, un sacerdote empezó a vociferar palabras que, más que hacerme sentí mejor trataban de hacerme sentir culpable, fue por eso que ante aquellas palabras mis oídos se tornaron en cuencas vacías. Ya terminado el parloteo de aquel ente se dio la palabra a quien quisiera hablar, sabía que mi mamá había preparado una carta y se me permitió leerla ante todos y aunque no pensaba ser partícipe a tal nivel, lo hice, una vez terminada mi lectura el sacerdote continuo con su ritual y proseguimos a sepultar a mi abuela. 

Terminamos y empezamos a desalojar el cementerio, acordamos ir nuevamente a la casa de mi abuela y el aire ya no era tan espeso ni frio, mis tías salieron a comprar mientras mi primo preparaba las cosas para poder tomar once con la familia. Éramos tantos que no cabíamos todos en la mesa y me fui a tomar once a la cocina.

Creo que a pesar de todo fue un buen día. 

Si quieres saber si ¿acaso llore?. La respuesta es no, pero si quieres saber ¿Por qué?. La respuesta es no lo sé. Pero ahora me toca preguntar a mi ¿Qué hago con este nudo en la garganta?

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